Respetuosamente.-

Resulta sumamente patético descubrir que movimientos que nacen para combatir problemas particulares se posicionen en el otro extremo de los mismos, convirtiéndose así en una contraparte igual de dañina que sus enemigos. Este es el caso del Feminismo vs. Machismo. Para explicar lo anterior no ahondare en ejemplos sino que me referiré a un tema en concreto que es la equidad laboral.

Recientemente escuche en un programa televisivo de debate político decir a la gobernadora de un estado de México que sigue existiendo mucha discriminación hacia la mujer en cuanto a la ocupación de puestos de poder tanto en los ámbitos públicos como privados de este país. Argumentaba que era gracias al machismo imperante que las mujeres ocupaban solo alrededor del 30% de los altos mandos de las empresas y un valor similar en puestos de la administración publica. Como solución a lo anterior proponía la asignación de cuotas de género. ¿Que es esto? Es la asignación obligatoria de un porcentaje de los puestos existentes para ser ocupados por mujeres.

No cabe duda que en muchos de nuestros países en mayor o menor medida el machismo, como otros tipos de discriminación, sigue estando presente en detrimento de los esfuerzos por la igualdad y equidad. Sin embargo propuestas como la de esta gobernadora lejos de solucionar el problema de fondo lo que hacen es profundizarlo. Al establecer cuotas de género se estaría atropellando la regla básica de la equidad laboral que propone que todas las personas sin importar su género, credo, o color de piel deben tener las mismas oportunidades para ocupar puestos de trabajo importando únicamente sus capacidades cualitativas. En un caso hipotético en donde en una empresa los puestos de trabajo estén ocupados ya, según la propuesta, por un 50% hombres y 50% mujeres y un empleado varón renunciara a su puesto; este puesto según la ley tendría que ser forzosamente ocupado nuevamente por un varón no importando si existe una candidata con mejores calificaciones para ello. En ese caso la mujer no seria contratada, paradójicamente, por ser mujer.

Por otro lado, también gracias al machismo, en algunos países sigue existiendo un gran rezago educativo de las mujeres respecto a los hombres. Esto significa que aunque mal el porcentaje de personas calificadas para ocupar puestos de importancia sea mayor en hombres que en mujeres. Si bien se debe invertir en reducir este rezago, entre tanto seria equiparable a la discriminación que se defiende, aplicar una medida de cuotas de género iguales para la ocupación de esos puestos considerando que son más los hombres que cumplen con los requisitos necesarios.

Así mismo atentaría contra la dignidad de las personas, hombres o mujeres, el recibir algún tipo de beneficio por el simple hecho de pertenecer a un género determinado.

Hoy por hoy no solo se requiere combatir al machismo sino también al feminismo. La discriminación no se arreglara por decreto. Solo a través de leyes que aseguren igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en todos los ámbitos de nuestra vida se podrá lograr la tan anhelada equidad.

Atte.

sicapeas

Esta carta fue publicada por sicapeas.


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