Ad Hoc con la historia de la izquierda mexicana, se han desatado últimamente (no sin la colaboración del oficialismo) una cantidad de desavenencias tanto en el plano político, como en el social, en torno al movimiento encabezado por AMLO, que nos muestra lo lejos que se esta de alcanzar acuerdos para la conformación de un contrapeso sólido a los poderes facticos empeñados en seguir ordeñando a la de por si ya famélica vaca llamada México.

En la izquierda política se encuentran por un lado quienes a través de AMLO buscan solidificar el movimiento de oposición sin aceptar cualquier opinión distinta a la expresada desde la cúpula y por el otro quienes ante la perdida de una batalla le han vendido sus habilidades al enemigo bajo la excusa del bien común demostrando que en realidad nunca les intereso éste.

La ruptura es evidente empero ambos bandos siguen arropándose bajo la misma bandera ya que representa un activo financiero al que ninguno desea renunciar, unos por su necesidad para continuar con el movimiento y otros por simple y vacía ambición de poder.

La muy tardía separación de los lopezobradoristas del PRD, que se deberá dar de un momento a otro, pondrá a prueba al movimiento ante las alternativas de conformar un nuevo partido o integrarse a uno o ambos de los partidos chicos (PT y Convergencia). De ir por la primera opción veremos si se aplica de una vez por todas un filtro a parásitos conocidos como los que hoy muestran su verdadero rostro y se parte con bases fuertes e incuestionables o de lo contrario se afilia, como se ha hecho, a todo aquel que tenga un peso especificico en la política sin importar su currículo o sus intenciones. De ser esto ultimo o de unirse a la chiquillada se continuaría con la doctrina de “el fin justifica los medios” y avanzaría un movimiento legítimo y necesario de cimientos endebles.

En el ámbito social la izquierda cierra filas mayoritariamente por López Obrador pero sus grupos mas radicales censuran de manera maniquea toda critica al movimiento acusando de derechista o pro-sistema a aquel que disienta de sus acciones o métodos, impidiendo así el fortalecimiento de los ideales necesarios para el buen cause de los fines que millones perseguimos y que se resumen en un México gobernado por y para la sociedad.

Para ejemplo de lo anterior esta “elsenderodelpeje”, uno de los grupos que mas han luchado exitosamente en contra de la manipulación informativa que reina en el país difundiendo lo que los intereses creados censuran pero a su vez erigiéndose en jueces ante todo lo que se diga u opine sobre el actuar del movimiento político. Para ellos la autocrítica es chaqueteo y solo abre flancos para los ataques externos.

Ofendido por que Julio Hernández, un columnista como pocos respecto a su objetividad probada y su capacidad de análisis, habla en su Astillero de “fundamentalistas pejianos”, Víctor Hernández del sendero se pone el saco y arremete con su estilo soez contra el columnista acusándolo de “incongruente” e “hipócrita” para después concluir (paradójicamente) con postura fundamentalista “yo no lo volveré a leer”

Lo que tal vez no aceptan en el sendero es que Julio Hernández es un periodista libre que a diferencia de su compañero Jaime Avilés no forma parte activa del movimiento, por lo que esperar condescendencia de su parte por simple ideología y en contra de la objetividad de su análisis resulta absurdo.

Si bien es de reconocerse la labor que desde hace algunos años viene desarrollando este sitio a favor de la difusión y promoción de las acciones de resistencia, la postura radical de su creador abona mas a lo que dice defender ya que descalificar a aquel que ose cuestionar las acciones del movimiento (como lo hace Avilés con Lula da Silva) lo que hace es aislar a aquellos que deseen participar en él de manera critica, haciéndole el trabajo a quienes buscan debilitarlo con el famoso “divide y vencerás”

La línea que separa al movimiento de muchas de las cosas que critica es muy delgada, por lo que se debe tener extremo cuidado en no traspasarla ya que tiraria por la borda lo poco o mucho que se ha construido hasta ahora.

La construcción de un país libre e igualitario requiere de una autocrítica férrea y constante para asegurarnos en todo momento de que vamos por buen camino De lo contrario se esta, como lo marca la historia, destinado al fracaso.

Esta carta fue publicada por sicapeas.


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